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Cuando un día cualquiera se vuelve extraordinario

  • quiquebg55
  • 10 jul
  • 2 min de lectura

Querido amigo:


Hay días que pasan sin dejar huella, como si el tiempo caminara de puntillas para no molestar. Y luego están esos otros días, los inesperados, los que se iluminan sin previo aviso gracias a las personas adecuadas. Ayer fue uno de esos días.


Querido amigo, no podrás medir la alegría que me diste. Lo que para cualquiera habría sido una jornada normal, para mí se convirtió en algo extraordinario. Y en ese regalo también estuvo ella, mi mujer, cómplice silenciosa de este encuentro, sumando su cariño al tuyo de una forma tan natural que todo cobró aún más sentido.


Entre los dos lograsteis algo difícil de explicar: convertir lo cotidiano en algo especial. No hicieron falta grandes gestos, solo vuestra presencia, vuestra forma de estar, de compartir, de hacerme sentir acompañado de verdad. Hay conexiones que no se fuerzan, que simplemente fluyen, y lo de ayer fue exactamente eso.


Y fue ahí donde sentí algo que hasta ahora no sabía nombrar. Lo llamaría el margen vivo. Ese espacio invisible que aparece de repente, cuando algo te sacude por dentro y te recuerda que sigues aquí, que aún sientes, que aún importas. No está en los planes ni en las rutinas; vive en esos momentos que rompen la inercia y te devuelven a ti mismo.


A veces olvidamos cuánto puede cambiarlo todo un acto sincero de cariño. Vivimos deprisa, arrastrando preocupaciones, hasta que alguien —o en este caso, dos personas— nos recuerdan que no estamos solos. Y entonces algo dentro se ordena, se enciende, se fortalece. Ese es el margen vivo: ese lugar donde recuperas fuerzas sin saber muy bien cómo, donde el ánimo vuelve y la vida se siente más presente.


Tu cariño, junto al suyo, me ha dado una fuerza interior tan grande como desconocida para mí. Es una fuerza tranquila, firme, de las que no necesitan hacer ruido para sostenerlo todo. Hoy me siento con ánimo, con energía, con una confianza renovada para afrontar lo que venga.


Ojalá algún día pueda devolvéroslo. Ojalá sepa estar a la altura cuando vosotros lo necesitéis. Porque si algo tengo claro después de ayer es que hay momentos que te rescatan… y personas que te llevan hasta ese margen vivo sin que apenas te des cuenta.


Os quiero muchísimo.

 
 
 
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